Tras la aprobación de la propuesta del congresista Roy Barreras, en la comisión primera del Senado, que convierte a la máxima expresión de libertad en un país democrático como el nuestro, el voto, en una acción obligatoria, se pueden hacer varios análisis y dar infinidad de conclusiones. Personalmente, creo que lo más importante que nos deja esto en el pensamiento colectivo colombiano, es ese aire de vencidos que respiramos los ciudadanos que sí creemos en una evolución de Colombia, al menos en el plano político.
No se puede pretender crear una democracia más sólida generando presión sobre el pueblo. La medida que será implementada en las próximas 3 elecciones y que, claramente, busca atacar el abstencionismo que ha caracterizado la historia electoral reciente del país, no es más que una luz verde para que aumente la politiquería en las diferentes regiones de Colombia. No en vano se aprobó en su primer debate, sin importar que era más urgente para el país cambiar el sistema de voto manual por el electrónico. Para la clase alta de la politiquería colombiana, simplemente, esta medida aumenta su "mercado". En suma, el costo de cada voto seguramente va a descender. Los grandes compradores de sufragios deben estar, a esta hora, con una enorme sonrisa en los labios.
El electorado que no logre vender su voto, lamentablemente, va a elegir desde la ignorancia. No somos un pueblo culto, políticamente hablando. Algunos se van a dejar llevar por las campañas mediáticas. Otros van a elegir casi que de forma aleatoria. Un país que está más pendiente de la cola de Carolina Cruz que de la reforma a la salud, por desgracia, no va a ser más que un lugar sin abstencionismo pero con niveles extremos de corrupción. Lo que se tendría que hacer en este caos llamado "Colombia", es enseñarle al pueblo qué es y cómo debe funcionar el estado. Lo que deberían hacer esos descarados que impulsaron este proyecto de ley es dejar de sumergir al país en el hueco del que, seguramente, nunca saldremos. Al país no lo vamos a arreglar nunca si seguimos con esa ignorancia política que tiene más del 90% de la población. Aunque ya dieron un primer paso esos oradores que trabajan en Bogotá: la implantación de esta medida es la muestra de que todos ellos fracasaron como políticos, ahora deben obligar al pueblo a que vote porque ya no seducen al electorado.
#DESPIERTACOLOMBIA
@andresolarte