Aprendimos a disfrutar cómo la independencia desparpajada de Mejía molesta al convencionalismo inofensivo de Londoño, aunque todas las tardes echemos de menos a Peláez
Estudió en el Jorge Robledo y empezó su carrera en Medellín ciudad a la que no vuelve desde hace 30 años por culpa de las amenazas que despiertan sus comentarios