En el 2008 la empresa española Prabyc aterrizó en Colombia con un proyecto estrella: construir el edificio más grande del país. El Bacatá, construido sobre los escombros del viejo hotel que llevaba su nombre en el centro de la capital, se componía de dos torres de 240 y 216 metros cada una. En el año 2011 el empresario Venerando Lamelas afirmó contar con el 55% del presupuesto para realizar la mega obra: 120 millones de dólares. Funcionarían en las torres 396 apartamentos, 117 oficinas y un centro comercial con 40 locales. Sin embargo la obra nunca se pudo terminar. Hoy en día más de 300 familias que invirtieron en él ven con angustia como el Bacatá se transforma en el edificio en obra negra más abandonado del país. El propio Venerando Lamelas se declaró insolvente y la empresa Prabyc salió del país en el año 2018.
Sin embargo, un flotador se apareció en el naufragio financiero de estas familias. Junto con la Acción Fiduciaria Torre Bacatá, la constructora venezolana Total, creada en 1999, el mismo año que llevó Hugo Chávez Frías al poder, se encargará de terminar el 30% que falta para concluir la obra y de pagar las deudas que ascienden a 125 mil millones de pesos. Total ha construido en Venezuela 2.136 apartamentos que el propio gobierno bolivariano ha entregado con sus subsidios.
Aún no hay fecha de entrega del edificio terminado en su totalidad.