Alarma y consternación ha generado entre los habitantes del municipio de Sibundoy en el alto Putumayo, las revelaciones que se han conocido en el municipio sobre las polémicas contrataciones que ha realizado el alcalde John Jairo Andrade Caicedo en el marco de la emergencia sanitaria producida por el Covid- 19.
Y es que en los últimos días se conoció que el pasado 29 de Abril suscribió el contrato IPMC- 005 de 2020 por $24.000.000 con la Corporación voz de la Amazonia Tulpasur, con plazo de tres meses de ejecución, para la animación y publicidad radial de los eventos de la alcaldía municipal. Llama la atención que para la fecha del contrato ya el gobierno nacional había establecido la prohibición de eventos masivos en todo el territorio nacional hasta el próximo 31 de Mayo; razón que no impidió que el alcalde usara recursos públicos, que bien podrían servir para apoyar familias humildes de esta población, para pagar por animación y publicidad de eventos que no pueden llevarse a cabo.
Este contrato celebrado por 24 millones de pesos entre la Alcaldía de Sibundoy y la Corporación Voz de la Amazonia Tulpasur, es el escándalo en el Valle de Sibundoy-Putumayo. Este documento circula en redes sociales .@CGR_Colombia pic.twitter.com/tByTVHKjDy
— ABRA-NOTICIAS (@AbraNoticias) May 15, 2020
Pero las denuncias no paran allí. Se conoció también que el alcalde Andrade suscribió también el contrato CD-089 de 2020 con fecha del pasado 8 de Abril por un valor de $18.535.000 para el suministro de equipos de lavandería y servicio de alimentación para población de adultos mayores con la Fundación Emprendimiento Futuro Colombia. Lo anterior no parece problemático, hasta que se cerciora que el representante legal de dicha fundación es el señor Carlos Esteban Patiño España, comunicador radial de la región y quien también es representante legal de la Corporación voz de la Amazonia Tulpasur.
La comunidad no entiende porque un comunicador suscribe para contratos de alimentación y lavandería, ni mucho menos porque en un momento de crisis económica todos los recursos públicos terminan contratándose con un mismo personaje. En el pueblo, muchos se preocupan sí es un intento de comprar a la prensa, utilizando la contratación pública para congraciarse con un comunicador de reconocida influencia en las emisoras locales.
Por otra parte, preocupa la ligereza con la que el alcalde Andrade parece estar ignorando las recomendaciones de la Procuraduría y la Contraloria frente a la contratación en momentos de la emergencia sanitaria, donde han establecido como conductas no admisibles los gastos innecesarios en publicidad y los contratos suscritos para el suministro de ayudas humanitarias con personas jurídicas cuyo objeto social es la organización de eventos sociales, actividad a la que se dedica realmente el señor Patiño.
Voceros de la comunidad han anunciado acciones legales ante los entes de control, para establecer con claridad las responsabilidades e irregularidades en que estaría incurriendo la administración municipal.