Fue en su finca ganadera El Sol, a solo 30 kilómetros de Valledupar, desde donde el ex gobernador Luis Alberto Monsalvo hizo todos los acuerdos políticos y cruces de malos negocios y corrupción en contratos como el Programa de alimentación escolar por el que la Corte Suprema de justicia lo condenó a cerca de 22 años de cárcel . Ahora quien la frecuenta es su mamá, la cabeza del clan, quien desde allí intentan mantener cohesionado su movimiento con el que logró mantener la gobernación del Cesar con la elección de Elvira Milena San Juan, con la que se volvió indestronable.
El predio conocido como Ganadería El Sol está localizado en el corregimiento de Valencia de Jesús en la ruta a Los Calabazos, una vereda en el olvido con 450 habitantes que viven en casas de barro y tablas a medio terminar, calles destapadas, sin luz y muchas veces sin agua. Periódicamente llega allí una caravana de camionetas blindadas que escoltan a la gran jefe del clan Gnecco, Cielo, quien llega a la cita obligada para recibir información de operadores políticos y contratistas que incluye gestiones, resultados y necesidades.

Cielo Gnecco, a sus más de 80 años recibe una detallada rendición de cuentas incluidas las cuotas en la gobernación de Elvia Milena San Juan para asegurar que la estructura de la organización permanezca intacta sino importar que quien estaba destinado a ser el sucesor pase los días detenido en el Batallón La Popa donde empezó a cumplir desde el año pasado la larga condena. La Corte Suprema de justicia fue tan drástica que no le aceptó su solicitud de detención domiciliaria aduciendo su condición de exgobernador, que era su aspiración para seguir manejando todo desde El Sol.
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La finca es de vocación la ganadería pero también produce leche y cultiva maíz. Igual que su papá, también Luis Alberto Monsalvo, conocido como El Muñe quien tiene una finca vecina, mantiene arraigo por la tierra y el ganado y maneja su negocio de bombas de gasolinas en Valledupar mientras su esposa Cielo se ocupa de la política.
En el 2020 le reventaron los procesos judiciales a Luis Alberto Monsalvo, quien se sentía intocable por su poder económico y político. La primera condena por pate de la Corte Suprema de Justicia fue por corrupción electoral por haberle ofrecido en 2011 un terreno baldío en la invasión Tierra Prometida a 800 familias víctimas de paramilitares, a cambio del voto para la gobernación. Fue absuelto por la misma entidad pero un año después fue detenido por la aberrante corrupción en el Programa de Alimentación Escolar (PAE) donde Monsalvo hizo fiesta con un contrato por $ 17 mil millones que firmo como gobernador con el Consorcio Alimentación Escolar a Salvo en un entramado que destapó la Fundación Pares.
Luis Alberto Monsalvo se mantiene informado desde su detención en La Popa pero sus posibilidades de maniobra están menguadas no así las de su mamá que sigue siendo la dueña de la política en el Cesar.
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