Siempre nos han dicho a los jóvenes que es nuestro momento ¿pero realmente lo es? Está claro que los grandes cambios en Colombia han sido logrados por el sacrificio de los jóvenes, desde los que protestaron como Uriel Gutiérrez en 1954 o en fechas más recientes con los fenómenos políticos actuales.
La idea de que es "el momento de los jóvenes" nos está invadiendo últimamente, lo mencionan en la publicidad, el registrador lo dice, el gobernador lo menciona y el alcalde lo replica y los jóvenes también lo decimos, realmente en Ovejas-Sucre y demás departamentos de Colombia ¿Es nuestro momento?
Para decir una afirmación tan importante me atrevo a mencionar que debe haber una construcción de tiempo, diálogo para llegar a este “momento”; fue así que al ver esta tendencia en la conversación actual, mientras votaba me animaba a creer que en Ovejas la participación sería menor y en Colombia mayor, pero estaba de hecho equivocado, contrario a mi pesimismo fue al revés hubo mayor abstención a nivel nacional, lo cual me llevo a plantearme el siguiente interrogante:
¿Cómo es posible que de 12 millones de jóvenes la tendencia muestra que nada más han votado alrededor de 1.270.000?
Esto demuestra un puente destruido entre las instituciones y los propios jóvenes, siendo este un vacío fomentado por la falta de incidencia de nosotros los jóvenes dentro de los procesos políticos, que nos deben competer
¿Dentro de los pueblos de Colombia como lo es Ovejas, Sucre que viene?
La tendencia la imagino como si fuera aquel puente vacío, del que me arriesgo a manifestar, es el abstencionismo de los jóvenes a este tipo de procesos. Recordemos que los consejos de juventud son un cargo de veeduría juvenil, de allí radica su importancia, pero la falta de enfoque en la participación y principalmente en lograr una identidad frente a los mismos, llevan a qué este tipo de procesos políticos destinados a orientar la democracia en Colombia, terminen al contrario socavando la propia participación de los jóvenes, al resignarse a no apropiarse del mismo.
En el caso de que la oferta institucional se siga quedando corta a la hora de llegar al joven, siento que es admirable la labor emprendida por la registraduría, pero nada cambiará en Colombia y espero equivocarme si se mantienen las siguientes tendencias, la primera de ellas es lo mencionado y escuchado por parte de algunos jóvenes:
“Ahora porque hay elecciones sí valemos, pero el resto del tiempo no existimos para esas instituciones”
La realidad es que solo hace falta ver el SECOP y comprobar que está afirmación en el departamento de Sucre no está lejos de ser cierta, una oferta institucional hacia la población joven debe ser amplia, extensa y llegar a los mismos, más no quedarse en lo cómodo que es depender de los jóvenes que logren reunir, los cuales siempre son alrededor de 20, 30; siendo estos en el caso de ovejas el 0,001 alcanzando a un 1% comparado con los jóvenes habilitados para votar en los consejos de juventudes, que son alrededor de 6.700 los cuales terminan siendo utilizados para tomarse fotos, videos y decir que se está transformando a la juventud y haciéndola partícipe, cuando el resto del tiempo simplemente no existe.
Contemplando el devenir actual es propenso revisar que el mayor legado será que la oferta institucional simplemente se quedó y no pudo ser garante dentro de este tipo de procesos políticos, para no tener aquella tendencia larga y oscura como lo es el abstencionismo en las democracias.
Lo segundo a lo que me animó a explorar es la sensación de extrañeza que tuve el 5 de diciembre, observé una juventud amplia que se movilizaba por candidaturas de partidos, listas independientes, pero en este punto me cuestionó hasta donde es esto por convicción propia del joven, más no una instrumentalización; lo cual a lo largo del tiempo se puede volver un Boomerang, que terminara generando desilusión y falta de reconocimiento de los consejeros de juventud que llegarán, si estos no logran frenar está tendencia a nada.
A los jóvenes elegidos los ánimo a que al verificar la situación de los jóvenes en políticas públicas y mapeo institucional, se atrevan a generar una conversación que no se resuma solamente en los que fueron elegidos, sino también en los que no y en los jóvenes votantes, los cuales si estos no hacen parte de este proceso que nos exige el país y nuestro pueblo, no lograremos saber si este es nuestro momento, aquel qué tal como tuve aquella sensación a la hora de votar viendo la publicidad de "joven vota joven" se responderán con el pasar del tiempo, mi mensaje para los jóvenes de Ovejas y Colombia es hacer de la afirmación la acción y que de esos 3.800 jóvenes de Ovejas y sus candidatos y a la administración local los cuales serán garantes de esta oportunidad, el poder responder ¿Es nuestro momento? ¿El momento de los jóvenes? .