El 25 de mayo de 2000, Jineth Bedoya, periodista en ese entonces de El Espectador, fue secuestrada, violada y torturada cuando esperaba una entrevista a las afueras de la Cárcel La Modelo en Bogotá a mano de tres paramilitares: alias El Panadero, quien sembró el terror en Barrancabermeja, alias JJ y alias Huevo de Pizca, el cuñado de Carlos Castaño. Tras 20 años de lucha, su caso finalmente llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Bedoya rindió testimonio en una audiencia privada y exigió al Estado protección a mujeres periodistas.
Sin embargo, la respuesta del Estado colombiano fue levantarse de la audiencia por presuntas falta de garantías e intervenciones de los jueces que demostraron evidentes prejuzgamientos que no fueron previamente debatidos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La decisión fue tomada por Camilo Gómez Álzate, Director de La Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado (Andje) quien representó al país ante la Corte IDH. Asimismo, recusó a seis magistrados: Elizabeth Odio Benito, Patricio Pazmiño Freire, Eugenio Raúl Zaffaroni, Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot y Ricardo Pérez Manrique con excepción de Eduardo Vio Grossi por falta de objetividad e imparcialidad en el sistema de protección de Derechos Humanos. Gómez consideró que la audiencia no puede continuar en esas condiciones para Colombia y pidió resolver antes la recusación.
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