En todo equipo de fútbol, la figura del utilero es fundamental. Sin embargo, en ningún lado hay uno como el de la Selección Colombia. Héctor Abadía, quien se ha convertido en el amigo de grandes estrellas del país, ha desempeñado este rol por más de 20 años en la Federación Colombiana de Fútbol (FCF). Un puesto que se ha ganado con lealtad, confianza y esfuerzo.
Curiosamente, su ingreso a la Selección se dio, en parte, gracias a Iván Ramiro Córdoba, a quien solía ayudar con favores que el futbolista no podía hacer por falta de tiempo. Como muestra de gratitud, el defensa paisa le ayudó a conseguir su pasaporte para viajar con la Selección en el partido de eliminatorias contra Paraguay, rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002. Aquel 14 de noviembre de 2001, Colombia goleó 4-0 a la 'Albirroja', y en el banquillo, junto a Francisco Maturana, estaba Héctor Abadía, iniciando su historia como utilero de la Tricolor.
Desde entonces, el hombre nacido en Puerto Tejada, Cauca, no ha dejado su puesto en el equipo. Se ha convertido en íntimo amigo de figuras como James Rodríguez, Falcao García y Camilo Zúñiga, con quienes ha viajado por Europa sin descuidar su labor en la Selección. Aunque no pudo ser futbolista, encontró la manera de ser parte fundamental del equipo.
Hoy en día, su labor es reconocida incluso por periodistas de otros países, gracias a gestos de humildad como el que tuvo en 2023, cuando repartió comida a reporteros chilenos durante un partido de eliminatorias ante La Roja.
El camino de Héctor Abadía para convertirse en el utilero de la Selección Colombia
Desde pequeño, el fútbol fue su gran pasión y soñó con dedicarse a él. Jugó en la escuela Carlos Sarmiento Lora, en Cali, donde incluso compartió con Faryd Mondragón. Sin embargo, al no destacar como futbolista, decidió no alejarse del mundo del fútbol y buscó la manera de formar parte del equipo, apuntando al puesto de utilero cuando el ‘Chiqui’ García dirigía la Selección.
En aquel momento, ya había alguien en el cargo y la Federación solo contaba con un utilero. Sin embargo, Abadía no se dio por vencido y empezó a ayudar a jugadores como Aristizábal, Asprilla, Córdoba y Yepes, forjando amistades que, con el tiempo, le abrieron las puertas de la Selección.

Su primera oportunidad oficial llegó con Francisco Maturana, y desde entonces ha trabajado con técnicos como Reinaldo Rueda, Jorge Luis Pinto, Carlos Queiroz y Néstor Lorenzo. Además de encargarse de los uniformes, también ha limpiado guayos, organizado el equipo médico y atendido cualquier necesidad del plantel.
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Sin embargo, su vida cambió en 2012, cuando llegó José Néstor Pékerman a la dirección técnica.
Pékerman: el técnico que le cambió la vida a ‘Amaral’
Cuando el exitoso técnico argentino asumió la Selección, Amaral –apodo que recibió Abadía por su parecido con el exdefensor brasileño– tuvo su gran oportunidad. Pékerman lo incluyó oficialmente en su cuerpo técnico, lo que además significó un aumento de sueldo y mayor estabilidad laboral.
Esta nueva etapa fortaleció aún más su relación con los jugadores. En 2013, cuando James Rodríguez fue fichado por el Mónaco, Amaral lo acompañó en su proceso de adaptación. En ese entonces, también estaba Falcao en el equipo, por lo que su cercanía con los colombianos y el club francés se hizo aún mayor.
Tras la salida de James y Falcao, el Mónaco le ofreció un puesto permanente, pero su lealtad estaba con la Selección. También estuvo con David Ospina en Londres y conoció Italia de la mano de Camilo Zúñiga, quien fue el primero en llevarlo a Europa. Gracias a su trabajo con la Tricolor, ha recorrido gran parte de América y el mundo.

Incluso, ha estado tanto tiempo junto a los jugadores que sabe qué música les gusta a cada uno, convirtiéndose en su DJ durante las concentraciones. Más que un utilero, es un confidente, amigo y motivador dentro del vestuario.
Siempre está atento a la indumentaria y, por precaución, lleva siempre el doble de todo. Su lema es claro: "Es mejor que sobre a que falte", una filosofía que ha sido clave para consolidarse en la Selección Colombia.
El papel de Abadía en la era Néstor Lorenzo
Con la llegada de Néstor Lorenzo, Abadía sigue siendo uno de los inamovibles de la Federación. Tras la salida de Pékerman, continuó su labor con Carlos Queiroz, Reinaldo Rueda y Héctor Cárdenas, consolidándose como una pieza clave del equipo.
Se dice que, junto a William Torres, su compañero en el área de utilería, ha sido esencial en competiciones como la Copa América 2024. Su cercanía con los jugadores es innegable, y más allá de su rol logístico, ha sido un apoyo emocional para el equipo en los momentos difíciles.
A pesar de que la Selección ha atravesado altibajos recientes, Amaral sigue firme en su labor, apoyando a los jugadores dentro y fuera de la cancha. Su presencia en la Tricolor ha sido clave durante dos décadas, y todo indica que seguirá siendo el alma del vestuario por muchos años más.
En honor a G.M.
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