Ya varias veces, desde este mismo sitio, he anotado mi falta de creencia en el proceso de paz, basado básicamente en que se confecciona un proceso de paz por parte de dos bandos en los que desconfío, dejando de lado los tres grandes males que afectan a la sociedad colombiana, que no son otros que la inequidad, la violencia extrema y la corrupción que carcome todas nuestras fibras, cuando a la par de ello el narcotráfico adquiere cada vez más fuerza.
Sin embargo, jamás puede ser malo que ocho mil o trece mil fusiles dejen de martillar y que se les ofrezca a los guerrilleros que dejan las armas un sitio dentro de la sociedad civil.
Y un sitio en la sociedad civil no puede ser otra cosa que la amnistía, el pasar la hoja y ofrecer ayudas y trabajos y, lógicamente, permitir que se festeje por el logro obtenido así haya quienes no ven con ojos visiblemente optimistas lo logrado.
Un sitio en la sociedad civil no puede ser otra cosa que la amnistía,
el pasar la hoja, ofrecer ayudas y trabajos
y, lógicamente, permitir que se festeje por el logro obtenido
Hay momentos en la vida en que la fibra reseca que nos cubre logra permear los sentimientos, como cuando, por ejemplo, en días pasados el presidente Obama ofrece en Chicago un discurso en donde agradece con lágrimas a su esposa Michelle por su apoyo y trabajo.
O como cuando, dándole un adiós al 2016 bajo el llamativo cántico “quiero en vez de un fusil en mis manos llevar una flor”, las guerrilleras del frente 59 de las Farc bailan con los observadores del mecanismo de Monitoreo y Verificación del alto al fuego.
Y los amigos de la guerra perpetua ponen el grito en el cielo y una cuyo nombre no merece siquiera ser anotado habla de vergüenza internacional cuando otra lanza su dardo espinoso poniendo en duda la imparcialidad de la ONU cuando andan de parranda.
A mí me gustó el baile, y mucho, haciéndome recordar aquella bella película de Trueba, protagonizada por el gran Darín y basada en la novela de Skármeta , El baile de la victoria y en donde los excluidos de la sociedad intentan volver a ella.
Y que se repita.
Y hablando de…
Y hablando de bailes y victorias, confiemos que el archivo de la investigación por el caso del hacker en la campaña presidencial de Oscar Iván Zuluaga no se lo tomen los uribistas como un perdón y olvido por las múltiples cositas que van apareciendo.