El hoy jugador más caro de la historia del fútbol fue alguna vez el reemplazo de un Colombiano. En 2009 Neymar era un niño de 17 años, muy habilidoso pero que no había probado nada más que saber sacarse a otros niños en canchas de poca importancia. El armador y estrella del equipo, que jugaba con la camisa 11, era el zurdo traído de Medellín: Mauricio Molina. Para entonces era una de las tantas promesas fallidas de este país, que tenía la misma estampa: jugando con la pierna invertida, era lento, y ponía pases con una clase incomparable. Así hubo varios: Mayer Candelo, Javier Reina y recientemente Juan Fernando Quintero.
Por eso el 7 de marzo de ese año fue un honor que Neymar pudiera saltar a la cancha en reemplazo de Mao. En el minuto 13 del segundo tiempo corrió hacia el asistente técnico, escuchó las instrucciones y se paró en la línea. Cuando Mao llegó a la zona de traslado, el chico que entraba le dio un beso en la mejilla y salió disparado a la cancha. Corría el minuto 15, y menos de 100 segundos después, hizo su primera pincelada en el fútbol profesional: eludió a un jugador y desde fuera del área disparó un riflazo que golpeó en el travesaño. Venía a demostrar qué era el futuro del equipo.
Hoy se confirmó que es el nuevo jugador del Paris Saint Germain con la transacción más cara de las historia: 222 millones de euros, que pagó él mismo (financiado por el PSG). Con todos los impuestos, claúsulas y demás movimientos financieros, el traspaso del jugador significó el desembolso de más de US 750 millones. Y pensar que una vez fue suplente de Mao...
Un colombiano le dio la bienvenida al debut oficial del hoy jugador más costoso de la historia. Neymar entró a reemplazar a Mauricio Molina pic.twitter.com/R1mj7HkDML
— ALVARO HINCAPIE C. (@HINCAPIEDATOS) 3 de agosto de 2017