Informes recientes de la Organización Mundial de la Salud ubican a las ciudades asiáticas como las más contaminadas del planeta, particularmente las ubicadas en China. Sin embargo, lamentablemente, lo anterior también es motivo de preocupación en este lado del hemisferio por la calidad del aire que se respira, ya que esos mismos informes dan cuenta de una Bogotá ubicada en un preocupante cuarto lugar de las ciudades con el aire más contaminado de América Latina. Por ello es necesario comenzar a transitar el camino de las energías limpias en la movilidad, como parte de la solución integral que se necesita para mejorar.
Una de cada nueve muertes en el mundo —según la OMS— es ocasionada por contaminación atmosférica, y muchas de estas partículas provienen de los carburantes. Así mismo, la misma OMS clasificó las emisiones de motores de gasolina como probables cancerígenos. El monóxido de nitrógeno y el dióxido de nitrógeno que surge en los procesos de combustión es el más nocivo de los dos para la salud humana, causando enfermedades respiratorias, cardiovasculares, asma, alergias, cáncer.
La administración del alcalde Enrique Peñalosa se ha impuesto la meta de renovar la flota existente de TransMilenio, 1.400 buses empezarán a rodar por las troncales, de los cuales 1.200 de los actuales saldrían de circulación y se ampliaría en 200 buses más la capacidad del sistema, lo cual es una buena noticia para los usuarios. Sin embargo, aunque desde diferentes sectores de la sociedad se le ha sugerido al alcalde que dicha flota debería ser de buses eléctricos, sorprende su respuesta argumentando, que los que buses eléctricos pertenecen a una tecnología que "Aún no está lo suficientemente pulida" .
Desde el Concejo de Bogotá he llamado la atención sobre este hecho y le he recordado al alcalde que esta es una tecnología que se está utilizando en muchos lugares del mundo; en Europa, inclusive acá en Colombia, en Medellín específicamente. Bogotá está demorada en dar el primer paso en materia de transporte público. Durante este año se han vendido 103 vehículos híbridos y eléctricos, solo 2 son para transporte de pasajeros, 76 son de uso particular y los 25 restantes son utilitarios, "por lo menos el 50 % de la nueva flota debería ser de buses eléctricos, no podemos creer que el resto del mundo está equivocado".
Expertos en movilidad se han pronunciado al respecto y proyectan que para el 2025 no haya vehículos con diésel, además han resaltado que Bogotá cuenta con empresas que podrían hacer frente a las necesidades requeridas y están de acuerdo en que urge entrar en el uso de energías limpias.
Es una oportunidad inigualable para que esta administración muestre su interés por la calidad del aire que respiramos y respirarán las generaciones futuras.
La industria automotriz se muestra dispuesta a presentar ofertas y apoya la generación de políticas públicas para incentivar la movilidad limpia, así que esta puede ser la ocasión para que la capital comience su transición hacia el mejoramiento del aire, además inicie su tránsito a un sistema más eficiente, una movilidad ambientalmente amigable y aunque la entrada de los buses eléctricos puede acarrear una inversión inicial más elevada, los costos de mantenimiento y operación son menores a los de los buses convencionales.