Por primera vez en el país, durante 18 días, entre el 28 de noviembre y el 17 de diciembre de 2024, buzos, arqueólogos marinos, hidrógrafos y antropólogos se sumergieron en el Estero San Antonio a buscar algún rastro de personas que sus familiares habían reportado como desaparecidas en Buenaventura, una zona azotada por las acciones violentas de diferentes grupos armados.
Los expertos, cuyos nombres por seguridad se mantienen en reserva, fueron contratados por Luz Janeth Forero Martínez, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (Ubpd), a quien le tocó cumplir una orden de la Justicia Especial para la Paz (JEP).

Como en la guerra poco o nada importan los asesinatos, los cuerpos, la memoria y menos los territorios, los parientes de personas dadas por desaparecidas no pueden decirles adiós y tampoco pueden saber si su ser querido murió, ¿dónde están los restos? ¿qué pasó con el cuerpo? O si lo asesinaron, ¿quién lo mató?...
Las dudas, la incertidumbre, los temores son constantes y suelen acompañar a los parientes. Su rutina nunca es igual, pero su clamor ante la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), con apoyo de la Fundación Nydia Erika Bautista, dirigida por Yanette Bautista y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, liderada hasta 2022 por Danilo Rueda, siempre ha sido el mismo: “búsquenlos, por favor”.
Por primera vez en el país, para buscar por cielo, mar y tierra como quieren los familiares, se diseñó y ejecutó un plan de búsqueda submarina con buzos expertos que se sumergieron en el Estero de San Antonio donde las aguas dulces del río se unen con el mar, florecen los manglares, laboran las piangüeras y las autoridades estimaron que podrían encontrar restos de 153 personas desaparecidas entre 2007 y 2008, sin saber exactamente cómo encontrarlas en el fondo del mar y menos por dónde empezar.
Hasta ese momento, lo único que se sabía, como un secreto a voces, es que los actores armados borraban un cadáver de la faz de la tierra llevándolo al Estero San Antonio. De hecho, 37 restos de cuerpos hallados por la Unidad de Búsqueda en el Parque Cementerio Jardines del Pacífico, terminaron allí procedentes del estero, un lugar arraigado y sagrado para las comunidades afro de la zona.
El Estero también ha sido un sitio preferido para los actores armados cuando no quieren dejar rastro, pues en días u horas, el mar, los animales, la contaminación y el clima pueden borrar los restos óseos, el rostro y los órganos de cualquier ser humano.
Las medidas de la JEP para proteger el Estero San Antonio
En 2021, la sección de Ausencia de Reconocimiento de la JEP tomó medidas cautelares sobre el Estero San Antonio. La orden fue averiguar si además de la tierra, en el agua había restos humanos y en este proceso, fue clave la acción del magistrado Gustavo Salazar Arbeláez.
Ejecutar esa delicada tarea, le correspondió a Luz Janeth Forero Martínez, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (Ubpd), entidad creada mediante el Acto Legislativo 01 de 2017 como parte del Acuerdo de Paz firmado entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos para hallar a personas desaparecidas durante el conflicto armado colombiano.
La Ubpd tenía un gran reto por las características únicas del Estero San Antonio, pues en general, los procesos de búsqueda se han hecho en tierra como es el caso de la Escombrera en Medellín, donde ya existen metodologías definidas, pero hacerla entre manglares y donde se unen el mar y el río son desafíos nuevos y escasos en el mundo.
En Kosovo, por ejemplo, se desarrollaron búsquedas en estanques, pero en el Estero San Antonio, en el Valle del Cauca, la Ubpd es pionera por las corrientes marinas, las diferencias geográficas y ambientales.
En estas circunstancias y con relación a los procedimientos de investigación, los forenses colombianos y la Directora de la Unidad de Búsqueda, debían partir casi de cero, planear y organizar algunos detalles tales como crear un equipo de expertos, determinar los días y horas adecuadas para que un equipo de buzos entrara o saliera del estero.
Para la tarea, se conformó un grupo interdisciplinario integrado por un buzo, un antropólogo subacuático, un arqueólogo marino, dos antropólogos forenses en tierra, dos hidrógrafos, un geofísico, una geógrafa, dos investigadores humanitarios, una tejedora de diálogo social, dos capitanes de lancha, tres profesionales logísticos, administrativos, de protección y prevención y un comunicador.
Antes de que los expertos entraran al Estero San Antonio, la Ubpd tuvo que construir consensos con la comunidad sobre cómo intervenir allí donde está la fuente de sustento material y espiritual de pescadores y piangüeras con quienes los funcionarios elaboraron protocolos que se debían cumplir al pie de la letra en caso de hallar restos humanos o pedir por buen clima para llevar a cabo la dolorosa y ardua tarea.
Una vez superada esa fase, el equipo escaneó partes del mar para encontrar lo que ellos técnicamente llaman “anomalías” en el lecho marino. Es decir, encontrar rarezas, pues una llanta en el fondo del mar y no solo restos humanos, podía activar las máquinas. En general, encontraron un total de 200 puntos de interés, distribuidos en nueve polígonos, que deben mirar en detalle.

En los puntos de búsqueda, los expertos identificaron 20 anomalías que debían verificarse y podrían corresponder a personas o elementos asociados a la desaparición, pero ninguna de esas anomalías, después de la verificación subacuática, fue reconocida de interés para las familias.
El clamor incesante es consecuente con la esperanza que conservan los familiares de los desaparecidos como ocurrió en el caso de Josué Casierra Barbosa, un hombre de 34 años a quien todos apodaban ‘Sistema’ por sus habilidades para reparar celulares y motos.
Los familiares de Casierra Barbosa, residente en Buenaventura, denunciaron su desaparición el 21 de mayo de 2021, pero solo tres años después, en agosto de 2024, y luego de que la JEP impuso medidas cautelares, identificaron en el cementerio local una parte del cuerpo de Casasierra que había sido hallada en el Estero de San Antonio donde se presume que hay más de 1.000 cuerpos de personas dadas por desaparecidas.
El 26 de agosto de 2024, los familiares hicieron un acto simbólico para rendirle homenaje a Josué Casierra Barbosa y seguir pidiendo que no dejen de buscar y nunca más se repitan estos crímenes atroces.
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