El modelo chino maravilla, sorprende, asusta. Llega un dictador moderno y castiga algunos corruptos, enaltece el partido “comunista” único recargado modelo siglo XXI, y fomenta el progreso y el bienestar interno abrazando con amor la ciencia y la tecnología, permitiendo que su gente se pueda enriquecer como lo envidiaría el mejor modelo capitalista.
Es un ensayo inédito en la historia. El dictador Mao torturaba y asesinaba científicos y progresistas y forzaba el gran país a ser “campesino”. El mismo padre del actual líder fue juzgado por “contrarevolucionario” y su liderazgo en el partido supuso que denigrara públicamente de su progenitor.
¿Será que el sistema liberal “occidental”, con toda su hipocresía y depredación, está en verdad en crisis? China no se conforma con gobernar al gran país, su estrategia en netamente exportadora no sólo de productos buenos y baratos, inversiones y préstamos, sino también de una forma inédita de ejercer el poder al servicio del progreso científico que niega sin pudor la tan mentada “democracia”. Y con un altísimo poder militar y un recurso humano disciplinado y capacitado.
El Modelo Chino actual es intrusivo y antidemocrático, pero para nada es “cuento chino”.