El director de Human Right Watch, el chileno José Miguel Vivanco está empeñado en obligar al príncipe Mohamed Bin Salman a responderle a la justicia por sus actuaciones como Ministro de defensa de Arabia Saudita, un país gobernado como una dictadura por su familia. El escenario perfecto y tal vez el único posible es precisamente su país, en donde está de visita el príncipe para asistir a la reunión del G-20. En el momento en que el saudí tome vuelo de regreso en su majestuoso avión, quedará nuevamente protegido en su país donde ningún organismo internacional tiene jurisdicción. Tiene las horas contadas.
Como Ministro de defensa nombrado por su padre el rey Salman de Arabia Saudita, el príncipe es el encargado de supervisar las Fuerzas militares; es su primer comandante. Igualmente ejerce como comandante de la coalición internacional a través de la cual se ejecuta la operación “Tormenta decisiva” en la República de Yemen, que ha dejado miles de muertos en el país vecino de Arabia Saudita. Es por estas actuaciones del heredero que ha dejado una verdadera tragedia humanitaria por las que Human Rights Watch busca detener al príncipe Mohamed para que responda.
El pasado 26 de noviembre, Human Rights Watch presentó una denuncia ante un fiscal federal argentino con un resumen de las investigaciones que la organización ha hecho sobre posibles violaciones del derecho internacional humanitario en Yemen, que incluyen casos de tortura y asesinatos indiscriminados en los que el príncipe en su calidad de Ministro de defensa y comandante de la coalición tendría responsabilidad.
El fiscal argentino aceptó asumir y tramitar la denuncia presentada por la organización. Vivanco conoce bien las leyes de los países de la región, y de ahí la gran oportunidad que cree tener entre manos. La constitución argentina reconoce la jurisdicción universal por crímenes de guerra y tortura, lo que implicaría que las autoridades argentinas estarían facultadas de juzgar estos delitos, independientemente del lugar donde se cometieron y de la nacionalidad de quienes lo cometieron.
Ahora, teniendo en cuenta que el príncipe saudí está en territorio argentino cumpliendo su agenda en la cumbre del G20, en caso de que la justicia argentina falle a favor de la demanda presentada por Human Rights Watch, no habría ninguna inmunidad diplomática o monárquica que proteja al príncipe saudí. Las horas corren porque la cumbre del G20 terminará este 1 de diciembre de 2018 y el príncipe alzará vuelo en su Boeing 747 – 400 hasta llegar en viaje non-stop hasta la capital Riad, donde vive la monarquía.
A estas actuaciones por las que sería juzgado se le suma la acusación que pende sobre él por el asesinato del periodista Kashoggi, quien murió en las circunstancias sospechosas y misteriosas en las instalaciones del consulado saudí en Turquía. A pesar de las evidencias que apuntan a que el Príncipe saudí, sabría del plan de asesinato, hasta ahora no se ha inculpado a la monarquía por complicidad en lo que ha sido uno de los crímenes más premeditados.
De lograrse la detención del príncipe Mohamed Bin Salman sería un precedente en la lucha universal contra la inmunidad, y un gran logro de Human Rights Watch y su director José Manuel Vivanco.